Análisis del Sony Xperia Z1: Todo lo que Debes Saber Antes de Comprarlo

CapturaSony está buscando la veta del éxito. Tras su fracasada fusión con Ericsson y el abandono del desarrollo de nuevas tecnologías que durante años la hizo famosa junto a NTT DoCoMo, la japonesa (llena de deudas a todo esto), está buscando no caerse entre el cuarto y el quinto puesto de preferencias del público (según IDC), apostando a un producto Premium. Y claro… todos los fabricantes buscan ser buenos, bonitos y baratos. Sony en cambio parece que quiere profundizar el modelo Sony… “Soy Sony, soy bueno, soy caro, soy aspiracional”. ¿Lo ha conseguido? No lo sabemos, pero hasta el segundo trimestre de este año, las críticas arrasaban en los operadores y redes sociales por la pésima calidad de sus equipos, especialmente en pantalla y chasis, los cuales fallaban de la nada al ser sometidos a estrés habituales de un usuario común y corriente. Un hecho que ha perseguido a la marca por años: “Muy buen equipo, pero si se te cae al suelo, fregaste”.

Para qué decir de smartphones que en su minuto parecían revolucionarios e ideales: El Xperia Arc, bello, funcional, pero al cargarle más de 10 apps, comenzaba a dar jugo. El Xperia T Skyfall Edition, gran teléfono, hasta que su batería hacía mella al cabo de 6 meses de uso… y la lista es interminable.

En la última feria de Barcelona, Sony quiso dar el batatazo: lanzó el Xperia Z y el mundo quedó asombrado. Chasis de fibra, cuerpo de cristal Asahi, Android 4.2.2, cámara de 17 MP, Mobile Bravia Engine, Quad Core, delgado, bello, antimpactos, antiagua, antitierra… Un celular para llevarlo a tomar el té con la Reina de Inglaterra y también, para sumergirlo al trabajo en una mina subterránea (en teoría).

Pero las críticas arreciaron de nuevo: Muertes súbitas, sobrecalentamientos, fracturas de cristal sin razón, pobre respuesta de servicio técnico, rayas en el cristal con sólo mirarlo (atribuible a la mica vulcanizada que trae de fábrica) y por supuesto, otras fallas atribuibles al vencimiento de las tapas protectoras, las que a la cuarta abertura dejaban de ser herméticas… dicen por ahí que si se contara la cantidad de Xperia Z que murieron cuando se les metió a la piscina para hacer tomas acuáticas, la montaña de basura sería de varios metros.

Pero el Xperia Z fue un visionario. En mi caso lo usé durante 7 meses (hasta que murió). La velocidad de su sistema era asombrosa, la estabilidad del empaquetamiento de Android por parte de Sony dejó de ser engorrosa y pesada, la cámara era realmente notable, siendo incluso la mejor de su segmento, por lejos sobre el Samsung Galaxy y otros. La grabación Full HD en MP4 a 34 cuadros por segundo era increíble y ciertamente su diseño y peso eran ideales. Funcionaba todo bien (si tratabas bien al equipo), pero su corta vida hizo temblar al gigante asiático, quien vio en los fallos reiterados la necesidad de sacar uno mejorado… y así nació el Z1, también conocido como Honami.

El Z1 fue presentado durante septiembre de este año y en el tercer y cuarto Q en países latinos y americanos que no recibieron el Z por considerar que su precio final sería prohibitivo para el consumidor final (operadores apostaban precios superiores a la barrera de los US$ 1200), versus el exhibido en sitios en Estados Unidos que con suerte lo venden en US$ 500.

Si bien en continentes desarrollados el precio de entrada fue un shock, al cabo de 4 semanas se estabilizó en US$ 699 y hoy el Z1 puede conseguirse en su versión LTE en menos de US$ 560 (en Chile sigue costando US$ 1050 a todo esto).

El Z1 es, en definitiva, el resultado de lo que nunca fue su antecesor: esta vez sí es hermético, su pantalla no se quiebra sola, el chasis es de aluminio (para evitar deformaciones), aumentó la cantidad de puntos por pulgada de la pantalla (PPP), junto a su resolución, brillo, contraste y tecnología (Triluminos Display) y lo mejor, y es lo que los amantes de la fotografía estábamos esperando, es que si el Z tenía la mejor cámara, el Z1 se mostró como la mejor del planeta con 20.7 megapixeles y lente Sony G + sensor Exmor… o sea una cámara Sony hecha y derecha metida en un tremendo Smartphone.

¿Resultado? Tras un mes de uso intensivo podemos decir varias cosas del equipo que valen la pena y otras que definitivamente desilusionan y mucho. Acá el análisis veloz y poco latero que nos gusta:

Lo mejorado:

· La batería muestra una notable autonomía. Puede pasar de largo el día a pesar de un uso intensivo. Supera en doble al Z.

· El equipo a pesar de ser más grande y pesado (casi un ladrillo de 170 grs), se nota más robusto y seguro que el Z. De hecho este no es muy fácil de doblarlo hasta el punto que haga crack, como sí pasaba con el Z.

· Su pantalla a pesar de ser Full HD, con más densidad y con más tecnología, se muestra un poco menos clara que el Z. No molesta, pero no se aprecia la mejora a simple vista, excepto cuando hay reproducción de contenido multimedia, que ahí es otra cosa.

· El software y la interfaz es fluida y hermosa, algo que Sony ha tratado de mejorar y que está ayudando a fidelizar a usuarios. Es difícil hoy encontrar en el mercado un empaquetamiento más bello que el que posee Sony… sólo HTC con suerte se acerca. La versión de fábrica 4.2.2 muestra algunos atrasos y lentitudes en las transiciones. Pero con la llegada de la actualización a Android 4.3 (disponible desde la segunda semana de diciembre de 2013), este tema se acabó.

· Las tapas protectoras están mejor diseñadas, están más duras, encajan mejor… pero eso no garantiza que mantenga su hermeticidad durante su vida útil. Al menos es un avance.

· Sony comentó que mejoró la precisión de la pantalla. Al probarla con soporte multitáctil, versus el Xperia Z, no noté mejorías, por el contrario, el manejo no es tan preciso como pensé, aunque nunca este factor se convierte en un problema.

· Su sistema Quad Snapdragon 800, sumado a su procesador gráfico y 2GB de memoria ram, terminaron al menos por este año con cualquier atisbo de “jugo” en el Smartphone. Supera todas las expectativas… y le sigue sobrando capacidad… y mucha. En los benchmarks que hay en la red, el Z1 supera por lejos en rendimiento a su competencia.

Lo desilusionante (Y mucho)

· Lo más dramático es la cámara: El software que la controla, literalmente mató el hardware escondido tras el cristal. Nada, pero absolutamente nada de lo que trae logra mostrar que las fotos sean como Sony promete en sus comerciales (que a todo esto debería ser demandada por publicidad engañosa). En video nocturno, las imágenes son espantosamente granuladas; y de día, sin una fuerte luz, las tomas salen quemadas, fuera de foco y con contornos oscuros. El estabilizador de imagen es pobre y además, el sistema “inteligente” de almacenamiento de fotos es un desastre ya que al momento de sacar muchas fotos de enfoques similares, el teléfono asume que estás sacando una ráfaga y tira tus imágenes a otro lugar, dificultando el acceso.

Las supuestas mejoras que descomplejizan su acción, literalmente mataron las buenas fotos que sacaba el Z: El modo inteligente automático definitivamente no logra dar en el blanco (por ejemplo, saca foto en modalidad “documento” cuando estás enfocando a un edificio), en el modo manual tampoco se logran resultados esperados, ya que no hay posibilidad de elegir entre tipos de escenas (como sí pasa con otros smartphones y cámaras Sony) y tampoco tomar imágenes en 16:9. La respuesta absurda de Sony es que “la óptica es muy potente y por eso en manual se sacan fotos con opciones básicas”. La única forma de lograr mejores fotos y que se activen las escenas es bajar de 20 MP a… ¡¡8 MP!! Y lo peor: No hay posibilidad de intermedios (o sea, 18, 16 o 13 MP). Mientras los amantes de la fotografía siguen buscando una explicación a esto, Sony decidió agregar efectos a su cámara que funcionan como verdaderas APPs: El del efecto Dinosaurio es genial… pero por favor ¿Cuántas fotos en la vida de tu Smartphone son para tomarlas junto a un parque jurásico y a un Tiranosaurio Rex?

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· El sistema anti rayas de la pantalla parece ya un chiste. Nadie aún en Sony es capaz de justificar por qué la compañía coloca una mica transparente vulcanizada sobre la pantalla del teléfono. Es tan débil que a los dos días de uso y con sólo tocar la llave de tu auto en el bolsillo, el celular se arruina. Por lo tanto, estás obligado a comprarle una mica protectora y una carcasa trasera.

· Auricular y parlante: a pesar que Sony colocó el parlante externo en la parte baja del celular, la potencia sigue siendo baja, el audio es chillón y aunque hay espacio, no quisieron hacerla estéreo, como si lo fue en su momento el Xperia Arc. El auricular por su parte tampoco destaca., El sonido es bajo y debes literalmente meterte el celular por el tímpano para escuchar bien si estás en lugares ruidosos, como en el centro de la capital. Este tema es un issue para Sony, ya que periodistas se han acercado a gerentes a reclamar por este detalle no menor al igual que usuarios… la respuesta es una encogida de hombros.

No solution.

En resumen:

· El Z1 no es una buena inversión. Y esto por qué: Porque el sistema no es una versión completamente distinta de su antecesor. El Z1 es un upgrade, un enchulado de lo que fue el Z en su momento, teléfono que siendo un tremendo equipo, resultó un fiasco por la poca prolijidad de la casa japonesa de sacar un producto sin detalles. Para mí, El Z1 es el Z, mejorado, con ausencia de esos “detalles” graves y molestos, pero con una cámara de fotos que desilusiona a los exigentes. Y esto lo demuestra la propia Sony que ya tiene listo el Z2 para ser presentado en febrero de 2014, sólo 6 meses después de lanzar el Z1 y a 11 meses de haber presentado el Z. Eso algo debe decir de la carrera por lograr un buen flagship.

Resultados en fotos:

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Imagen de la cámara del Z1, con poca luz, sin flash, modo Inteligente: Desenfocado y quemado en el centro

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Imagen de la cámara del z1 a mediodía: Buen contraste, bajo nivel de brillo, enfoque difuso

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Imagen de la cámara del Z1 en modo Inteligente. No distingue el macro, su enfoque es pobre y los colores están algo reventados

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Imagen de la cámara del Z1 en condición nocturna con luz de más de 200 watts halógena. Muestra buenos colores, pero una preocupante falta de definición en contornos

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Una toma habitual de los que somos padres. La cámara del Z1 revienta los colores al atardecer y no es capaz de enfocar dos objetos equidistantes en movimiento, como sí lo hace una cámara portátil de US$ 50

Usted decide.

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