La Historia de Apple: 30 Años Entre el Cielo y el Infierno

Díscola, diferente y alocada. Amada por sus usuarios, la empresa de la manzana hoy sonríe feliz tras una historia de fracasos y de multimillonarias deudas que la lanzaron al precipicio a principios de los años 90.

Giordano Luna V.

Sin lugar a dudas, la historia de la compañía Apple es una de las más fascinantes que ha podido presenciar la industria tecnológica en las últimas décadas. Nacida de la mano de un genio introvertido y de un visionario ambicioso, la empresa de la manzana ha vivido la gloria y la miseria a niveles extremos. Calificada como la Némesis de Microsoft, la antítesis de IBM y un verdadero fetiche para los amantes alternativos de la tecnología tradicional, dominada por los colores plomos y el botoncito de “Inicio”, durante años perdió cientos de millones de dólares en proyectos inservibles y probó fallidamente decenas de nuevos inventos que se convirtieron en aparatos de culto que eran comprados por un furioso puñado de usuarios.

Durante su existencia la compañía se deshizo de su creador en los 80’ y no tuvo tapujos en traerlo de vuelta para que la salvara de la desaparición. A pesar de haber ostentado por años una participación en el mercado mundial inferior al 3% y con un sistema operativo que nunca quiso ser licenciado, Apple no sólo se ha reinventado a sí misma decenas de veces, sino que es capaz de seguir marcando una importante pauta en el mundo tecnológico, acaparando ahora casi la totalidad del mercado de reproductores multimedia con su conocido iPod, vendiendo música a raudales a través de iTunes y renegando de sus propias doctrinas al haberse entregado a las manos de Intel, quien hoy es el encargado de potenciar los nuevos Macs, los cuales ahora tampoco tienen miedo de funcionar con su archirival Windows.

¿Locura de patio? No, solamente una visión díscola que a la larga dio sus frutos y que marca sus 15 primeros años de su historia, donde forjó su temple y la manera en como piensa, trabaja y se conduce, tal como lo hace la mente de su actual mandamás.

La manzana en el árbol

La historia de Apple comenzó cuando dos hombres brillantes, Steve Jobs y Steve Wozniak, se conocieron en 1971 de manos de un amigo en común. Jobs era 4 años menor, hijo adoptado de padres amorosos, se mostraba algo impetuoso, díscolo, extrovertido y un poco narcisista. Wozniak en cambio era más tranquilo, maduro, extremadamente brillante, muy honesto, y con poca ambición.

Los años pasaron y la amistad se mantuvo en medio de una época post hippie donde los jóvenes genios abandonaban el primer año de la universidad para encerrarse a construir computadores en las cocheras de las casas de sus padres. Así, Jobs abandona sus magros resultados obtenidos en el Reed Collage del estado de Oregon y decidió probar suerte pidiendo trabajo en la naciente Atari Computer, quien lo reclutó como el empleado número 40 a US$ 5 la hora. Wozniack (al que le decían Woz) congela sus estudios en la Universidad de Berkeley y consigue un trabajo en Hewlett-Packard (HP) diseñando calculadoras.

Tras dos años trabajando para Atari, la compañía le encarga a Jobs en 1976, que potenciara a uno de los primeros videojuegos de la historia, el PONG (http://es.wikipedia.org/wiki/Pong), con el objetivo de convertirlo en un juego de una persona y con una mejor gráfica. Su recompensa serían US$ 5000. A Jobs le dieron 4 días y sin pensarlo, llama a su amigo Woz para que lo saque del embrollo. Durante 96 horas, Woz trabajó sin descanso en el proyecto, laborando de día en HP y de noche en casa de Jobs. Al cumplirse el plazo, Woz logra crear el hardware y el software de la nueva máquina, Jobs ensambla el aparato y se presenta ante Atari quedándose con el crédito. De paso y tras las felicitaciones, Jobs afirma a su amigo que el premio fue de sólo US$ 700 y como gran gesto comparte su 50% con él. El juego bautizado por Atari como Breakout  vendió nada menos que 15 mil consolas.

Si bien Jobs ya le había echo la primera de muchas jugarretas a su amigo, Woz quedó maravillado del potencial de programar sobre hardware para juegos. De hecho, en una convención tecnológica en San Francisco, Woz adquirió un microprocesador MOS Technology 6205 y decidió armar su propio computador, con el firme interés de crear algo más veloz y pequeño que la ya célebre Altair 8088 (el primer computador comercial del mundo). Jobs ve el potencial en los trabajos de Woz y lo convence para intentar crear un computador personal que pueda ser fabricado en serie. Woz acepta a regañadientes y así Apple se inicia.

Manzana Tecnicolor

Apple Computer Co. se funda formalmente en 1976 con el capital de la venta de la furgoneta Volkswagen de Jobs y la calculadora HP-65 de Woz. Su logotipo era a Newton bajo un manzano momentos antes que el fruto golpeara su cabeza.  En ese año, ambos trabajando en el dormitorio de Jobs y en la cochera de Woz, crean a Apple I, un roñoso computador con teclado de baquelita y armazón de madera. Jobs antes de lanzar la máquina convenció al dueño de una tienda cercana llamada The Byte Shop, para que la comprara sin antes haberla visto. Esta accedió y encargó 50 unidades. Jobs con la orden de compra en la mano negoció sin pagar la entrega de cientos de componentes electrónicos para fabricar las unidades que no tenía con un proveedor mayorista. La audaz jugada le permitió a Apple fabricar su primera partida con US$ 0 de presupuesto.

El éxito de Apple I fue pequeño aunque importante para la naciente empresa. Jobs y Woz no fueron capaces con la demanda de su primer proyecto que se vendió a US$ 666, y sólo produjeron 200 unidades. Lo logrado no fue suficiente para crear al Apple II, que en el prodigioso cerebro de Woz se veía como un sistema capaz de administrar y mostrar gráficos en pantalla y en el de Jobs, como un computador externamente bello y amigable.

La dupla convencida de su proyecto buscó financiamiento en Atari, Commodore (quien compró a MOS Tech) y en HP. Todos se negaron a dar su apoyo. Jobs no se da por vencido y en la búsqueda de un inversionista establece una relación con el financista y especulador Mike Makkula, quien armó su fortuna comprando barato grandes cantidades de acciones a Intel y Fairchild Semiconductor cuando ocupó en ambas cargos gerenciales. Al conocer del proyecto, Makkula soltó un cheque por US$ 91 mil y de paso, solicitó quedarse con la tercera parte de Apple.

Apple II vio la luz en 1977, contaba con un procesador MOS Technology 6502 de 1 Mhz, 4 Kb de Ram, grabadora de cassettes, lenguaje de programación Basic Integer, video de 40 líneas por 24 columnas que sólo aceptaba palabras en mayúsculas y su precio de lanzamiento fue de US$ 1298. La máquina fue considerada la real precursora de la computación personal y el logotipo de la compañía cambió a una manzana multicolor de manos de un publicista que trabajaba para Intel

El éxito fue rotundo, la compañía se expandió, aumentó la planta de trabajadores y Jobs comenzó a diagramar una casi irrealizable lista de exigencias que debería tener el sucesor de Apple II (cuyo nombre de desarrollo fue Sara). Apple III fue presentado en 1980. Su estreno fue un fracaso por los miles de problemas de software y hardware. Decenas de estas máquinas se fundieron por sobrecalentamientos (ya que nadie pensó en colocarle un ventilador interno) y aunque Jobs lanzó dos versiones renovadas en tres años que corregían los errores, el público le dio la espalda y sólo se comercializaron 65 mil unidades. Fracaso total que se revirtió en parte con un Apple II recargado en versiones IIplus, IIe, IIc y IIGS.

Apple II siguió vendiéndose como pan caliente, jóvenes programadores creaban sin descanso miles de programas para hacerla cada día más popular y compatible, por su lado un eficiente Makkula seguía atrayendo inversionistas y ya para 1980, Apple sale a la bolsa convirtiéndose en horas en una compañía avaluada en más de US$ 100 millones.

Escalera al infierno

Todo se veía bien en Apple a pesar de su primer fracaso. Jobs era considerado un gurú. Woz mantenía un bajo perfil y repartía parte de sus ganancias con empleados quienes mascullaban explotación por parte de Jobs y la compañía se veía como promisoria en el ambiente tecnológico. Hasta que llegó un rival.

La multinacional IBM decidió lanzar su primer computador personal denominado PC, con un sistema operativo más simple de usar, con un precio relativamente más barato que la Apple II de 48 Kb y con un hardware que luego decidió licenciar públicamente para que otras empresas se lanzaran a vender clones o compatibles. El software quedaba en manos de Bill Gates y el hardware listo para ser masificado. La palabra “IBM Compatible” o “PC Compatible” fue la frase más usada por la industria con el paso de los años y el concepto “estandarización”, una ley en el mercado. Apple por su parte no cedió, siguió trabajando bajo siete llaves y convencida que su apuesta era la únicamente razonable y correcta, no cedió sus patentes, no bajó sus precios, no licenció su sistema operativo y a la postre, comenzó a morir bajo su propia personalidad, la misma que formaba el carácter de Jobs.

En 1981, Apple recibe su mayor golpe. Wozniak sufre un grave accidente aéreo debido a un mal aterrizaje mientras practicaba con su avioneta particular. Estuvo inconsciente durante horas y amnésico por días. Tras recuperarse, Woz miró al cielo, colocó sus manos en jarra y afirmó: “That’s It” (eso es todo). Renunció a todos sus puestos en Apple, se retiró de la vida empresarial, volvió a la universidad para graduarse como un asunto de honor y luego amansó su fortuna comprando acciones de compañías tecnológicas, entre ellas Xerox y Microsoft.

Un par de años antes, el 1979, Jobs y un grupo de sus más cercanos de Apple, supieron del “Proyecto Alto” que estaba siendo desarrollado por un grupo de hippies vestidos de blanco en los laboratorios PARC de Xerox. Jobs ofreció una alta suma de dinero en acciones a la compañía con el objetivo que lo dejaran estudiar con sus ingenieros durante 3 días este proyecto sin restricciones. Jobs en esos momentos conoció el prototipo de la Xerox Star, el primer computador que funcionaba bajo un sistema operativo basado en instrucciones gráficas, similar a lo que conocemos hoy como ventanas e íconos. Jobs sintió el potencial y pidió estar a la cabeza de dos proyectos paralelos en Apple basados en la idea de Xerox. Estos se conocieron luego como Lisa y Macintosh.

En 1983, Apple presentó su primer computador personal con interfaz gráfica y que finalmente fue comercializado como el Apple Lisa. Unido a ello, Apple incluyó el mouse (creado por la Universidad de Standford y mejorado por Xerox) de un botón y con capacidad de manejar aplicaciones sobre archivos específicos y compatibilidad con redes de comunicación. Un verdadero avance para su época que fue recibido con escepticismo. Su alto costo hizo que Lisa muriera en el intento de ser popular. Años después la compañía compraría un terreno baldío en California para enterrar miles de unidades nunca comercializadas.

En 1983 y tras una rotativa casi sin fin de jefes de proyectos e ingenieros, Makkula renuncia y Jobs decide convencer al exitoso presidente de Pepsi para que tomara el mando de su compañía. John Sculley se niega y Jobs le enrostra en la cara la frase “¿quieres seguir vendiendo agua azucarada toda tu vida o quieres cambiar al mundo? Sculley acepta al poco tiempo.

Para enero de 1984, Apple lanza su conocido Macintosh, que incluía una interfaz de usuario avanzada, ventanas superpuestas, gran velocidad, reducido tamaño, mouse y disquetera. Una nueva revolución en el mercado.

Julio de 1985 marca el quiebre de Apple. Jobs tras mantener luchas intestinas contra Sculley a quien acusaba de no tener idea de computación, intenta generar un autogolpe en la compañía con la intención de removerlo violentamente de su puesto. Sculley con más años de oficio, demostró ante el directorio que Jobs era un personaje inestable y peligroso para los intereses de Apple. Jobs es relevado de sus funciones y es encerrado en una oficina con el cargo de “pensador global”. Aquel exilio fue conocido internamente como “Siberia”. 4 meses después, Jobs no aguanta la presión de no tomar decisiones y renuncia a la compañía, la que fue inmediatamente aceptada.

En 1986, Jobs decide fundar su propia empresa llamada NeXT. Posteriormente funda a Pixar Animation Studios tras la compra de la división de animación digital de George Lucas. Entremedio, Apple lanza el Macintosh II, que incluía la primera pantalla a color del mercado. En 1989, Apple estrenó su primer notebook que contaba con un display de cristal líquido monocromático ilegible, un peso que lo hacía intransportable y un precio que rayaba en los US$ 7000. Nuevo fracaso

A principios de los 90 Apple marca el paso con dos grandes novedades: su primer notebook portátil y posteriormente su sistema operativo llamado “System 7”, que agregaba gráficos y color a su interfaz monocromática. Para 1993, se adelanta al uso de las PDA y lanza a “Newton Message Pad”, cuyo primer modelo no reconocía bien la escritura en pantalla, hecho que anotó un nuevo fracaso para un equipo que costó millones de dólares en investigación. Tras eso y al cerrar su año fiscal, Apple reporta un descenso histórico en sus utilidades y la compañía pierde millones de dólares en su valorización. El hecho hizo que Sculley abandonara por la puerta chica a Apple y dejara a la compañía sumida en un caos financiero. Apple comenzaba a tostarse en las brazas del infierno.

Del infierno al cielo

Durante los años venideros, Apple comenzó un proceso de achicamiento hasta llegar a su mínima expresión. Perdió casi la totalidad de sus clientes importantes, su valorización cayó a niveles ínfimos y las portadas de revistas estadounidenses apostaban jocosamente la fecha de defunción de la empresa. Pero Apple es un hueso duro de roer y entre sus directivos deciden crear una operación de retorno para traer nuevamente a Jobs a la compañía, como un último recurso y a pesar de la queja de centenares de ejecutivos “históricos” que se oponían al trato tiránico y personalista del “gurú” de la tecnología. Apple decide en 1996 comprar la compañía NeXT de Jobs y éste se instala como consultor. Ya para junio de 1997 Steve Jobs asume el nuevamente el control de la compañía y en pocos meses se siente su mano.

Jobs potencia la salida de uno de los mayores éxitos de la compañía, el iMac, un computador hermoso, revolucionario, poderoso y accesible a los bolsillos de los usuarios, el cual estaba construido de plásticos semitransparentes y colores vivos y que contaba con revolucionarios puertos de comunicaciones de alta velocidad que luego serían estándar de la industria: el USB y el FireWire. Al iMac sólo había que conectarle un teclado, su Mouse y la Internet y ya estaba listo. Para 1999, iMac había logrado que Apple aumentara su participación de mercado de un 1,8% a un 10% a nivel mundial.

Paralelamente, Jobs realizó una serie de jugadas brillantes que aseguraron la supervivencia de la compañía: Hizo las pases con Microsoft, a quien había acusado de robarle la interfaz gráfica que en los 70 él robó a Xerox. Con esto, Apple se embolsó US$ 150 millones y aseguró por casi una década que Microsoft siguiera fabricando a Office para Mac, MSN Messenger, Internet Explorer y otros programas menores. Unido al acuerdo, Jobs condujo los hilos en Apple para mejorar ostensiblemente el sistema operativo de sus computadores, lanzando en una década a Mac OS 8, OS 9, OS X, OS X Server y el OS X Tiger. En cada versión la estabilidad era mejorada al máximo, la conectividad era su base y la interfaz gráfica novedosa. Y no sólo con lo anterior, en 1997, Jobs anuncia oficialmente la total transformación de la estructura de ventas de la compañía, creando así a AppleStore y convirtiendo a la empresa en comercializadora directa de sus productos, lo que hizo bajar los costos ostensiblemente, los precios de los equipos y de paso convertir la idea en éxito total.

Al mismo tiempo, Apple comienza con una seguidilla de lanzamientos basados en el concepto del iMac y que concentraban la idea de ser estable, poderoso, simple de usar, estéticamente bello, vanguardista y a un precio accesible al bolsillo de estudiantes, padres y profesores. Se lanzan los modelos Mac G3, iMac G4, iMac G5, iBook, PowerMac G4, PowerMac G5 (que soportaba hasta 216 instrucciones simultáneas) y el XServe G5, por decir sólo algunos hitos.

Manzana Musical

Apple le gustó ser un fetiche tecnológico. Si bien se dio cuenta que la batalla por el control del mercado de la computación mundial estaba irremediablemente perdida, la empresa decidió dar un salto exponencial adelantándose nuevamente a los tiempos para abordar un segmento donde las compañías no querían meterse por encontrarlo inestable, peligroso y con un público objetivo plagado de piratas musicales. Con esa intención, Apple desarrolla el iPod, un funcional, sencillo, poderoso, bello y muy bien logrado aparato reproductor de MP3 que inmediatamente se convirtió en el objeto más preciado por la juventud amante de la música alrededor de todo el mundo.

La idea del iPod nació de un visionario llamado Tony Farell, quien presentó su idea a la compañía, la que lo contrató de inmediato como consultor externo. Su creación la puso en manos del actual Jefe de Diseño Industrial de Apple, Jonathan Ive (creador del iMac) y desde su puesta en las estanterías en el año 2001 se convirtió en un éxito rotundo gracias a cinco grandes ventajas: fácil operación gracias a un control de navegación simple, batería recargable de gran autonomía, sonido de alta fidelidad, gran capacidad de almacenamiento basado en un disco duro interno y la posibilidad de usarlo como un dispositivo de almacenamiento externo.

Las primeras versiones de iPod fueron sólo compatibles con Apple como una manera de aumentar la venta de sus computadores, pero al poco tiempo comenzaron a venderse versiones compatibles con PC y de paso, se inició la propagación del programa reproductor de medios iTunes, que controla la biblioteca musical de iPod, reproduce audio y multimedia en el PC y también permite comprar música online para posteriormente cargarla en el aparato de una manera maravillosamente simple. Esto hizo que millones de usuarios de todo el mundo se unieran a este triunvirato entre iPod, iTunes y la compra de música, hechos que le han reportado ganancias multimillonarias a Apple y de paso, le permitiera asirse con el casi control total del mercado de reproductores portátiles en el mundo. Durante sus 5 años de existencia, iPod no sólo ha mostrado avances en sus prestaciones, diseño y tamaño, también se han lanzado modelos pequeños, baratos y funcionales como el Shuffle y el Nano, mientras que el Photo permite almacenar música y ver fotografías descargadas desde el computador, el iPod 5G con capacidad de hasta 60 Gb facilita incluso ver videos y los actuales modelos incluyen pantallas full color.

Sin miedo a renegar del pasado

Pero a pesar de esta larga seguidilla de sucesos, la personalidad díscola y hasta extravagante de la compañía y su creador no se quedan atrás. Tras renegar por años de la arquitectura Intel, Apple decide lanzar para este año su nueva generación de sistemas basados en chips diseñados por su antigua rival y lo más fuerte está por venir. No contento con eso, anuncia la liberación de un programa llamado Boot Camp (www.apple.com/macosx/bootcamp), el que permite gratuitamente cargar a Windows XP en un Mac y correrlo como un sistema operativo secundario sobre el aún no estrenado OS X  Leopard. Sus directivos dicen que no les importa Windows y que jamás le darán soporte. Su estrategia es aumentar el grado de satisfacción de los actuales consumidores y por que no, atraer a los usuarios de PC al mundo Mac.

Mientras tanto, Apple ya está trabajando con su programa iTunes para cargarlo en celulares y otra decena de dispositivos, con el objetivo de expandir su plataforma, compatibilizar gadgets con sus computadores y con sus iPods y de paso, comenzar nuevamente desde cero, con el objetivo de algún día desbancar al PC y a Windows.

¿Lo conseguirá? Pues si viene de la mente de Jobs y de Apple, podemos esperar cualquier cosa.

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