Qué podemos esperar del concierto de Alan Parsons en Chile

Actualmente, confieso que no puedo contener la emoción y la ansiedad de estar frente a frente y a pocos metros del músico y compositor que más quiero y admiro. Para mí, Alan Parsons representa el más puro virtuosismo musical que actualmente existe y que ha permitido marcar muchas etapas de mi vida gracias a su magia musical y su inteligencia expresada en letras inteligentes y evocativas.

Antes que mi histeria se refleje en comenzar a escribir estupideces sin sentido, Diego Penzo, periodista del diario El Universal de Venezuela describe así su experiencia de haber presenciando el concierto de Alan ocurrido el día de ayer en Venezuela. Posiblemente sea la misma estructura que tendremos la suerte de ver acá.

Penzo describe su nota así: “Sin apagar las luces fue abierto el telón. Estaba completamente vacío. A los pocos minutos aparecieron varias personas con batas de médicos quienes, aparentemente fingiendo, se dedicaron a dar los últimos "arreglos" a los equipos musicales y a bromear con el público. Poco a poco se dejaban ver varios de los integrantes de la banda vestidos de la misma manera. Las luces se apagaron completamente. La reconocible figura de Alan Parsons apareció y se colocó en una pequeña tarima colocada en el centro del escenario. Un sonido de sintetizador y una voz manipulada inundaron el teatro, Return to tunguska, de su último disco A Valid Path, fue el primer tema.

El músico inició su show mostrando lo vigente que sigue su música, la cual no es ajena a los grandes adelantos tecnológicos en lo que a electrónica se refiere. Con su segundo tema, Damned if I do, apareció el cantante de la banda, PJ Olson, quien sería el responsable, durante el resto del show, de mantener al máximo los ánimos. El teatro ya se mostraba mucho más lleno. Las energías por su parte fueron aumentando a medida que transcurría el show. Temas clásicos progresivos de Parsons como Luciferama, Psychobabble y I wouldn’t wanna be like you despertaron reacciones eufóricas, primordialmente durante los sorprendentes solos del guitarrista Godfrey Towndsend. Y es que en la banda que acompañó a Parsons todos los músicos tuvieron la oportunidad de demostrar su virtuosismo, llevando a cabo pulcras interpretaciones, con amplias posibilidades de realizar acordes en solitario. John Beck en el teclado, el laureado John Montagna en el bajo y el excelente baterista Steve Murphy, que además cantó una pieza mientras tocaba su instrumento, mostraron que Parsons siempre se ha rodeado de los mejores.

Cuando se pensó que el show había culminado con la canción más famosa del artista inglés, Eye in the sky, la banda, emocionada por el cálido recibimiento, regresó y regaló dos temas más: Dr Tarr & Professor Fether y Games People Play. Imposible haber terminado el show de mejor manera. La audiencia que estuvo esa noche recordará ese show por mucho tiempo”.

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